Preguntas frecuentes sobre la ultracavitación

La ultracavitación es un procedimiento para eliminar grasa al que cada vez acuden un mayor número de personas. Sin embargo, todavía suele haber una cierta desinformación acerca del tratamiento de ultracavitación. Por ese mismo motivo nos hemos propuesto responder las preguntas más frecuentes acerca de este novedoso sistema de reducción de grasa.

FAQs

¿Qué es la ultracavitación?

La ultracavitación recibe su nombre de la combinación de dos palabras: ultrasonido y cavitación. La cavitación es un proceso mediante el que se generan y explotan pequeñas burbujas para de esa forma debilitar el tejido graso. Ultrasonido es el método utilizado.

Entonces, ¿qué diferencia hay entre cavitación y ultracavitación? Ninguna, ambos términos tienen el mismo significado, puesto que hoy en día el más recomendado es aquel que se realiza por ultrasonido.

¿Ultracavitación o cavitación?

Los antiguos aparatos de cavitación utilizaban una frecuencia mucho más alta, lo cual requería de una mayor potencia para generar más burbujas. Era por tanto, una cavitación sin ultrasonido.

Esta cavitación sin ultrasonido, al requerir mayor potencia, tenía un mayor índice de probabilidad de causar algún tipo de lesión o quemadura interna, dado que, además de la grasa también afecta al agua corporal.

Ante tales riesgos surgió la necesidad de presentar una técnica mucho más avanzada y con menor riesgo para la salud. Nace así la ultracavitación, un método que requiere de aparatos de menos potencia y que no ataca al agua corporal, sino únicamente a la grasa.

¿Cuáles son los riesgos de la ultracavitación?

Aunque la ultracavitación puso fin a los riesgos de la cavitación, lo cierto es que ésta también presenta, aunque en menor grado, una serie de riesgos que conviene evitar.

La ultracavitación no es recomendable en aquellas personas que presenten alguno de los siguientes casos: personas con insuficiencia cardíaca o circulatoria, con problemas de colesterol, hipertensión, enfermedades hepáticas, varices grandes o heridas e infecciones en la piel.

No es aconsejable tampoco realizar este procedimiento en embarazadas, niños o adolescentes, así como en personas que tengan alguna prótesis metálica o dispositivo electromagnético adyacente a la zona donde vaya a realizarse la ultracavitación.

¿Qué indicaciones ayudan a reducir los riesgos de la ultracavitación?

En primer lugar es importante asegurarse de que la ultracavitación sea realizada por profesionales especializados, así como de que se emplea un ultracavitador adecuado.

Es importante consumir un litro de agua antes y después de la sesión.

Se recomienda dejar un intervalo mínimo de una semana entre cada sesión, así como no realizar el procedimiento más de 20 minutos en una misma zona.

Es muy importante que las sesiones de ultracavitación vayan acompañadas también de sesiones de electroestimulación, radioterapia o drenaje linfático, para de esa forma acelerar el proceso de eliminación de la grasa.

¿Qué beneficios tiene la ultracavitación?

Los beneficios de la ultracavitación son múltiples, pero entre ellos destaca la posibilidad de eliminar grasas localizadas sin necesidad de cirugía, sin riesgos y sin dolor. Además, la ultracavitación combate la celulitis, la piel de naranja y rejuvenece la zona tratada.